Un amor inquebrantable, excepto por la verdad.
Lizzie Young siempre ha sentido que era demasiado en todos los sentidos. Diagnosticada con trastorno bipolar a una edad temprana, nunca ha encajado en su familia, con sus amigos ni en su comunidad. Lizzie quiere que la acepten y la entiendan, pero como cuenta con poca gente de su lado, ha llevado sola el peso de sus cargas y traumas.
Cuando conoce a un chico atento en el autobús del instituto, parece que las cosas comienzan a mejorar por primera vez en su vida…
Hugh Biggs tiene la madurez y la sabiduría de alguien mucho más mayor. Un joven con una mente aguda y un firme código ético que ve algo en Lizzie Young a lo que no se puede resistir. Quiere serlo todo para ella y ayudarla a sobrellevar su carga. Y Lizzie quiere lo mismo.
El vínculo entre Lizzie y Hugh parece indestructible: tienen una química explosiva, su amor es intenso y su conexión, profunda, pero incluso el amor más verdadero puede verse afectado por fuerzas que escapan a su control.
The world outside has grown toxic, the view of it limited, talk of it forbidden. The remnants of humanity live underground in a single silo.
But there are always those who hope, who dream. These are the dangerous people, the residents who infect others with their optimism. Their punishment is simple. They are given the very thing they want: They are allowed to go outside.
After the previous sheriff leaves the silo in a terrifying ritual, Juliette, a mechanic from the down deep, is suddenly and inexplicably promoted to the head of law enforcement. With newfound power and with little regard for the customs she is supposed to abide, Juliette uncovers hints of a sinister conspiracy. Tugging this thread may uncover the truth . . . or it could kill every last human alive.
Hay quienes hacen poemas con el pensamiento o con las manos; otras, con todo lo que tienen o con todo lo que no tienen. Paola J. Román hizo estos poemas con lo que malditamente existe, con las horas extinguidas, mirando sus propios órganos. Este libro ocurre en el presente y reclama un aire que ya se ha ido; en el acto de la escritura, algo precede a nada: la apuesta es alta, y se apuesta con iguales partes de desdén y de fe.
— Malena Lujàn.
Desde las trincheras ensangrentadas de Ypres hasta los campos de refugiados
en Salónica, pasando por los hospitales desbordados de Galitzia
y las aldeas africanas arrasadas por la guerra, Caminos de Desgracia es un
mosaico humano tejido con sacricio, resiliencia y dilemas morales que
resuenan más allá del campo de batalla.
Una historia coral donde la esperanza se convierte en resistencia, y
donde el amor y la compasión se alzan como los últimos refugios frente
a la devastación. Una novela que no solo retrata con crudeza la Gran
Guerra, sino que también invita a reexionar sobre aquello que nos
permite seguir siendo humanos cuando todo parece perdido.
Cuando Isabella Swan se muda a Forks, una pequeña localidad del estado de Washington donde no deja de llover, piensa que es lo más aburrido que le podía haber ocurrido. Pero su vida da un giro excitante y aterrador una vez que se encuentra con el misterioso y seductor Edward Cullen. Hasta ese momento, Edward se las había arreglado para mantener en secreto su identidad vampírica, pero ahora ya nadie está a salvo, ni siquiera la persona a quien él más quiere: Isabella.
Han pasado cinco años desde que el doctor Starks acabó con la pesadilla que casi le cuesta la vida y que arrasó con todo lo que había sido hasta entonces, descubriéndole las facetas más oscuras del alma humana, también la suya.
Desde entonces, ha logrado reconstruir su vida profesional y vuelve a ejercer de psicoanalista instalado en Miami y atendiendo a adolescentes con graves problemas psicológicos y también a pacientes adinerados de la sociedad de Florida.
Sin embargo, una noche, cuando entra en su consulta, descubre tumbado en el diván a aquel al que había dado por muerto: Rumplestilskin ha vuelto y esta vez no busca acabar con él sino solicitar su ayuda. Por supuesto, no va a aceptar un no por respuesta.