En un mundo que gira fuera de su quicio, desmoralizado, que aparenta haber perdido su rumbo, se hace necesario retraer la vista al pasado, no para volvernos hacia atrás, sino para impulsarnos hacia adelante, porque, tal como expresa . Hanna Arendt, “es el futuro el que nos lleva hacia el pasado”. De ahí la importancia de acudir nueva vez a los llamados clásicos, puesto que, tal como señalaba Ortega y Gasset, estos hombres y sus obras no son clásicos porque han dado respuestas definitivas a los problemas de la existencia humana, sino porque “han . calado hasta el estrato profundo donde palpitan los problemas radicales. Porque vio algunos claramente y tomó ante ellos posición, pervivirán mientras aquellos no mueran”. Lo clásico no son los hombres ni sus obras, sino los problemas que el hombre una y otra vez se plantea durante su vida, su historia; cuando una nueva circunstancia nos enfrenta a esas mismas preguntas, los llamados viejos problemas cobran nueva vida
Tras la muerte repentina del padre, la familia Dashwood queda desamparada. La novela sigue los avatares de esta familia, orientando la atención especialmente hacia las aventuras de sus dos hermanas mayores, que encarnan posturas vitales diametralmente opuestas: si Elinor representa el sentido común y la razón, Marianne actúa impulsada por el sentimiento y la emoción.
A través de la ironía, la prosa de Austen refleja perfectamente la rígida e injusta sociedad de finales del XIX y las escasas posibilidades de la mujer de la época.
A diferencia de la conversación cotidiana, el diálogo en las historias debe presentarnos a los personajes, hacer que la historia avance, e incluir algunas líneas memorables que el público tal vez cite durante décadas. Las mejores historias tienen diálogos brillantes, pero es fácil caer en diálogos rígidos o demasiado obvios, o en frases poco naturales y repetitivas. Linda Seger y John Rainey están aquí para ayudarte con todos tus problemas de diálogo. En cada capítulo, exploran el diálogo desde una perspectiva diferente y analizan ejemplos de buenos diálogos de películas y novelas. Cada capítulo termina con ejemplos de diálogos deficientes, anotados por Linda y reescritos por John, para que los lectores aprendan a reconocerlos y también a mejorarlos. Si estás escribiendo ficción o no ficción, para la pantalla o para la página, este libro hará que tus personajes hablen.
¿Qué pasa cuando una niña crece en medio de la miseria emocional, la violencia y el abandono?
Cuando el alcohol, las drogas y la prostitución son el paisaje cotidiano, y llorar no es una opción porque nadie escucha.
Este es el infierno del que nace una voz que se niega a desaparecer.
Una niña que escribe buscando un adulto que la vea… sin recibir respuesta.
Una adolescente que entiende que no encaja porque su mundo entero fue construido para romperla.
Una mujer que aprende a observar, analizar y manipular para sobrevivir.
Una oveja que se vuelve pantera.
Una pantera que, cuando conviene, vuelve a ser oveja.
“Lo bueno de la mierda es que también sirve de abono.”
Desde ese abono nace una mujer capaz de reconstruirse, podarse, regarse y florecer sola.
Una mujer con un umbral del dolor inhumano.
Una mujer que mueve hilos mientras otros apenas pretenden.
En el verano de 1816, el poeta Percy B. Shelley y su esposa Mary se reunieron con Lord Byron y su médico en una villa a orillas del lago Leman. A instancias de Lord Byron y para animar una velada tormentosa, decidieron que cada uno inventaría una historia de fantasmas. La más callada y reservada, Mary Shelley, dio vida así a quien sería su personaje más famoso: el doctor Frankenstein. Al cabo de un año completaría la novela.