En una de las más populares calles de París, Madamme y Mademoiselle L'Espanaye son halladas brutalmente mutiladas. Sin ninguna pista que seguir, la policía se encuentra en un callejón sin salida. Solo la ayuda del detective Auguste Dupin conseguirá esclarecer uno de los más originales e inteligentes misterios planteados por el gran Edgar Allan Poe.
En Correo femenino se reúnen por primera vez los textos de su fase inicial como escritora, donde aborda los temas más diversos, desde la educación de los hijos a los tratamientos de belleza o la búsqueda de la felicidad. Como una continuación de Correo femenino, Solo para mujeres recoge 290 crónicas publicadas, sobre todo, entre 1959 y 1961, cuando Clarice regresa a Río de Janeiro recién divorciada y comienza a trabajar escribiendo para la prensa. En este libro divertido y práctico, un auténtico almanaque de aquella época, la escritora nos muestra que, a pesar de las conquistas actuales de la mujer, la esencia femenina permanece igual.
La lámpara es la segunda novela de Clarice Lispector y trata sobre la soledad y la introspección de Virginia, una joven que vive en un ambiente familiar opresivo y que se enfrenta a la posibilidad de un incesto con su hermano Daniel. La novela explora cómo la soledad de Virginia distorsiona su percepción de la realidad y la lleva a construir su propia versión de la verdad, a través de relaciones ambiguas y una intensa vida interior.
La manzana en la oscuridad, cuarta novela de Clarice Lispector, es la crónica de la reconstrucción de un yo destruido. Martim está convencido de que ha asesinado a su esposa. En un delirio de culpa y pena, en mitad de la noche, comienza una huida que lo llevará al desierto más árido de Brasil, donde las piedras son sus únicas interlocutoras. Llegará a una hacienda aislada a cargo de Vitória, una solterona con miedo de vivir, y de su obsesiva prima Ermelinda, que tiene pánico a la muerte.
Como un rompecabezas que no está completo sin todas las piezas, la literatura de Clarice se completa con estos escritos.
Este libro contiene algunas piezas esenciales para comprender la obra de Clarice Lispector. Seguir la impresionante entrevista que en 1976, un año antes de su muerte, concedió de manera excepcional es acercarse al misterio que ella quiso ser y plasmar con un lenguaje que va más allá de la palabra.
Jean Louise Finch vuelve a Maycomb, Alabama, para visitar a su anciano padre, Atticus. Ya no es la pequeña Scout, sino una joven de veintiséis años que vive en Nueva York, ajena a las tensiones provocadas por el movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana y la agitación política que están transformando los estados del sur. Pero su regreso al hogar se torna agridulce cuando descubre la inquietante verdad sobre su familia, su pueblo y sus seres más queridos. A medida que los recuerdos de su infancia se agolpan en su memoria, sus valores y creencias empiezan a tambalearse.
Escrita unos años antes que Matar a un ruiseñor, Ve y pon un centinela reúne a muchos de los emblemáticos personajes de aquella obra maestra y retrata con brillantez a una mujer y un mundo en dolorosa pero necesaria transición para tratar de escapar de las ilusiones del pasado. Con su característica humanidad, pasión, humor y precisión, esta novela arroja una nueva y valiosa luz sobre una de las escritoras más brillantes y complejas de nuestro tiempo.
En Mujeres que corren con los lobos, Pinkola Estés revela ricos mitos interculturales, cuentos de hadas e historias (muchas de ellas relativas a su propia familia) para contribuir a que las mujeres recuperen su fuerza y su salud, atributos visionarios de esta esencia instintiva. Mediante los relatos y los comentarios de la autora, examinamos el amor y comprendemos a la Mujer Salvaje. Estés ha creado una psicología femenina en un sentido más verdadero, el que lleva al conocimiento del alma.
En El baile de las mujeres sabias, como si se tratara de una de esas historias contadas por las madres a sus hijas, nos invita a reflexionar sobre los encantos del arquetipo misterioso e irresistible de la mujer sabia, representada simbólicamente por la figura de la abuela. Desde las matriarcas de los cuentos de hadas, pasando por las mujeres anónimas que la autora ha conocido durante su brillante trayectoria como psicoanalista, Pinkola Estés retrata magistralmente a esas almas maduras tan comunes en todas las tradiciones familiares, ofreciendo unas páginas llenas de luz, melodía y encanto .
La pasión amorosa observada con lucidez por una de las autoras francesas más reconocidas de la actualidad.
«A partir del mes de septiembre del año pasado, no hice otra cosa que esperar a un hombre: que me llamara y que viniera a verme»; así empieza la historia sobre la pasión de una mujer culta, inteligente, económicamente independiente, divorciada y con hijos ya mayores, que pierde la cabeza por un diplomático de un país del Este «que cultiva su parecido con Alain Delon» y siente especial debilidad por la buena ropa y los coches aparatosos. Si el tema que da lugar a esta novela es aparentemente trivial, no lo es en absoluto la vida que lo alienta. Muy pocas veces antes se había hablado con tan descarnado descaro, por ejemplo, del sexo masculino o del deseo que idiotiza, que trastoca. La escritura aséptica y desnuda de Annie Ernaux consigue introducirnos, con la precisión de un entomólogo que observa un insecto, en el febril, extasiado y devastador desvarío que cualquier mujer ―¿y cualquier hombre?―, en cualquier lugar del mundo, ha experimentado sin duda al menos una vez en su vida.
Cuando nos salimos del camino marcado, las distancias con quienes nos rodean a veces son insuperables.
En abril de 1967, la autora y protagonista, por entonces joven aspirante a profesora de secundaria, supera el examen de capacitación en un liceo de Lyon para orgullo (y recelo) de su padre, antiguo obrero que, procedente del medio rural y tras trabajar duramente, ha acabado convertido en propietario de un pequeño comercio en las provincias. Para ese padre, todo eso significa otro paso adelante en su difícil ascenso social; sin embargo, poco le dura esta satisfacción, ya que fallece dos meses después. Padre e hija han traspasado sus respectivos «lugares» dentro de la sociedad. Pero se han mirado entre sí con suspicacia, y la distancia entre ambos ha ido tornándose cada vez más dolorosa.
El lugar se centra, pues, no sólo en los complejos y prejuicios, los usos y las normas de comportamiento de un segmento social de límites difusos, cuyo espejo es la culta y educada burguesía urbana, sino también en la dificultad de habitar en un espacio propio dentro de la sociedad.
Una escena familiar, y sus consecuencias perturbadoras, diseccionadas por la autora que ha hecho de su vida materia literaria.
En 1952, cuando Annie Ernaux tenía doce años, su padre quiso matar a su madre un domingo de junio, a primera hora de la tarde. Años después, esa escena se le presenta a la autora tan diáfanamente cruel como el día en que la vivió. Como en tantas otras familias, sus padres, que se odian entre sí, adoran en cambio a la niña, por lo que, mientras pasan los días y el olvido invade el hogar, el recuerdo de aquel domingo parece convertirse en un mal sueño. Sin embargo esa escena cambió para siempre a la autora: aquella niña y su familia «habían dejado de ser gente decente», y todo había pasado a ser vergonzoso. Annie Ernaux recorre desde los códigos de conducta y las normas sociales que imperaban en su entorno, hasta las noticias del momento, las expresiones más usadas o el temor que infundían las grandes ciudades, para calibrar con exactitud hasta qué punto lo ocurrido la hicieron sentirse indigna.