Apostar al cambio social: Reflexiones y aprendizajes no se trata de una autobiografía, aunque tiene datos biográficos. Es un material que recoge la experiencia personal en el movimiento de izquierda, en los movimientos juveniles y estudiantiles, en las organizaciones sin fines de lucro y en el Estado. Va más allá de relatar vivencias y se enfoca en extraer aprendizajes útiles para afrontar las problemáticas sociales y políticas que hoy vive la República Dominicana.
En Aprendamos a Envejecer, “Abueliando”, trazamos pautas, para que los abuelos tomen control de esta etapa de la vida con dignidad y de manera distinta y dinámica. Ellos son el mayor tesoro de la familia, los fundadores de un legado de amor, los mejores contadores de historias, y los guardianes de las tradiciones que perduran en el recuerdo.
Lo que los niños más necesitan hoy son lecciones de vida, paciencia, bondad, humor, y confianza, que los abuelos proporcionan conjuntamente con su compañía y su amor incondicional. Es así como enriqueciendo la relación abuelo-nieto, contribuimos al fortalecimiento de toda la familia.
“Todos necesitamos un abuelo para crecer más seguros en el mundo”
“Aprendiendo lejos de casa” es un viaje narrado con humor, honestidad y emoción.
Rebeca Espinosa comparte las historias que marcaron su vida tras mudarse a Estados Unidos: los malentendidos culturales, las risas inesperadas, los silencios incómodos y los aprendizajes que convirtieron cada error en una oportunidad de crecer.
Este no es un manual ni una guía de adaptación, sino un mosaico de experiencias que muestran la nostalgia de vivir lejos, el choque de pertenecer a dos mundos y la resiliencia necesaria para construir un hogar en un lugar distinto.
Con un estilo fresco y cercano, la autora invita al lector a reír, reflexionar y reconocerse en estas páginas que celebran el poder de las pequeñas historias para transformar la vida.
Ideal para quienes han vivido la aventura de mudarse, para quienes sienten que no encajan del todo o simplemente para quienes disfrutan descubrir cómo otros enfrentan los retos cotidianos con humanidad y humor.
En 1868 aceptó el cargo de editora en una revista femenina en la que se encargaba de escribir breves historias, poemas y consejos. Poco después, a petición de sus editores abandonó sus propios proyectos literarios para escribir una historia para «chicas», Mujercitas. En 1869 se publicó la segunda parte: Aquellas mujercitas donde los protagonistas tienen ya una vida adulta. A partir de este momento se iban a solucionar todos los problemas económicos de la familia Alcott, puesto que la novela alcanzó de inmediato un gran éxito.