Nuestra independencia está ligada al mítico trabucazo de un civil y al valor de los civiles reclutados para formar un ejército de patriotas que enfrentó y venció a los soldados haitianos. Como civiles armados demostraron varias veces ser una amenaza letal para dictadores, Trujillo se encargó de desarmar la población para facilitar su control sobre isla creía su finca y el trabajo de asesinos. En vida tuvo que enfrentar el desembarco de civiles con entrenamiento militar fuera del país que buscaban derrocarlo. El 30 de Mayo cayó en una balacera en el Malecón donde los que participaron eran, en su mayoría, civiles. De Abril 1965 veneramos a civiles que enfrentaron ejército regular criollo más tropas de EUA y admiramos fotos de mujeres con carabinas participando en combate. El peligro de civiles armados había que detenerlo. Una ley redactada e impuesta desde un buque de guerra invasor impuso un desarme civil que le sirvió a Balaguer para masacrar opositores. El PRD mantuvo el monopolio de las armas en la seguridad pública y la esperanza de enfrentar con armas a dictadores, invasores y asaltantes se perdió para siempre.
Se sabe que Gertrude Stein era una mujer atrevida en sus opiniones y con un sentido del humor peculiar; pues bien, el título mismo de este libro demuestra su talento y la voluntad de ir más allá de lo establecido en cuanto a géneros literarios: aparentemente estamos leyendo un texto autobiográfico y quien lo firma es Alice B. Toklas, la secretaria y compañera sentimental de la gran autora, pero quien está detrás de estas páginas es la misma Gertrude Stein.
Así, al hilo de la voz de Alice, entramos en la casa que las dos mujeres compartieron en París entre 1903 y 1933, y por donde desfilaban las figuras que definieron lo que sería la cultura de principios del siglo XX. Comiendo con Picasso, cenando con Hemingway o hablando de sombreros con Marcelle Braque, se fue hilando una tradición intelectual que hoy ya es clásica y a Gertrude Stein debemos el gran favor de haber abierto las puertas de este salón donde las anécdotas, divertidas o trágicas, acabaron convirtiéndose en Historia con mayúsculas.
Dos historias aparentemente no relacionadas que la figura de Francisco, el protagonista, vincula mediante tres elementos fundamentales: el mismo Francisco; cierta barca varada en un río de aguas turbias (lo que probablemente ha inspirado el título de la novela) y el proceso esquizofrénico, traumático, pero pasajero, que padece Francisco. El libro atrapa al lector y casi le obliga a no cerrarlo hasta concluirlo.
Manuel Hernández Ruigómez, diplomático español
Menoscal Reynoso nos muestra en “Bajo Aguas Turbias” que el oficio de novelista es su vocación. Supo tejer, con buena mano de artista, una historia de amor y otra de terror político de las que el autor es testigo histórico. La novela nos hiere y cautiva, apasiona y desespera. Los invito a descubrir los misterios que se esconden en Bajo aguas turbias.
Raúl Bartolomé, publicista
Bajo aguas turbias retrata de cuerpo entero una “era” donde ser joven era sinónimo de subversión y adhesión a las ideas de izquierda, a quienes el sistema no dejaba otra alternativa que la de luchar por la libertad y la edificación de una sociedad verdaderamente democrática, justa e igualitaria.
Juan De La Cruz, historiador
Bajo aguas turbias es la crónica de una época que siempre nos dará tristeza evocar. La historia de una generación que prefirió morir de pie y a no vivir de rodillas. Una manera de recordar que la sangre derramada es la prehistoria de la democracia.
Vianco Martínez, periodista
Una novela rica en emociones. Una mezcla bien elaborada de realidad y ficción, en donde un hilo imperceptible separa una de otra, y nos adentra en episodios turbios de acontecimientos sociopolíticos de mitad del siglo pasado.
Freddy González, político.
201 afirmaciones, preguntas, dudas, provocaciones, una que otra repetida (¡hay que insistir!), para pensar, analizar y discutir sobre la libertad individual, propiedad privada y responsabilidad personal, discusión que mucha falta hace.