Brasil es un país de intensas pulsiones donde conviven la pobreza y la riqueza más extremas, la injusticia más terrible y la solidaridad, la derecha populista y la izquierda idealista, la naturaleza más exhuberante y los lobbies depredadores. Un país que es un espejo de las complejidades y las grandes contradicciones mundiales, donde nunca nada es lo que parece ni tiene una explicación sencilla. Ha generado figuras magnéticas como Lula o Casaldàliga, líderes que intentan cambiar el mundo para progresar, y a la vez fuerzas populistas como el bolsonarismo que luchan en su contra.
El reconocido periodista Francesc Escribano viajó por primera vez a Brasil la primavera de 1985, cuando conoció a Pedro Casaldàliga. Ahora ha vuelto para captar el pulso en la sociedad brasileña actual y hacer balance del poso que han dejado las causas que defendía «el sacerdote del pueblo» (la distribución de la riqueza, la justicia, el derecho a la tierra). El resultado es un libro fascinante que desvela las corrientes de fondo que mueven la sociedad hacia polos opuestos y que muestra la doble pasión de un periodista por un país y por un referente en la vida.
La famosa máxima la información es poder ha adquirido en las últimas décadas un carácter entre perverso y visionario, que amenaza con aniquilar el pensamiento crítico de las sociedades e imponer lo que en este libro se denomina la era del caos.
La libertad de expresión no solo es la base de la democracia, sino del desarrollo de la Humanidad. Pero también es una amenaza para el poder, para los plutócratas y mil millonarios que quieren forjar la sociedad a su gusto. Por eso, el derecho a la información parece haberse replegado hasta perder todo su sentido, y su resultado es un más que preocupante estado de desinformación, inquietud y duda.
¿Cómo saber qué es verdad y qué es mentira? ¿Cómo se explica que una misma noticia tenga varias interpretaciones completamente opuestas? ¿Por qué ya no confiamos en el periodismo? ¿Qué está pasando en las redes sociales?
Las sociedades occidentales padecen dos males relacionados, la desigualdad económica y la polarización política. En el marasmo resultante, parece que hemos perdido de vista la noción clave del bien común. En esta obra fundamental, Michael J. Sandel se plantea cómo recuperarla.
Cuando solo hay ganadores y perdedores y la movilidad social se ha atascado, resulta inevitable la combinación de ira y frustración que alimenta la polarización y la protesta populista, además de reducir la confianza en las instituciones y en nuestros conciudadanos. Así no podemos hacer frente moralmente a los retos actuales.
El auge del fundamentalismo islámico, la creación de Al-Qaeda y los fallos de los servicios de inteligencia que culminaron en el atentado de las Torres Gemelas. Obra ganadora del Premio Pulitzer. «Literatura como verdad.»Antonio Muñoz ...
Durante gran parte de la historia, las sociedades han oprimido violentamente a las minorías étnicas, religiosas y sexuales. No es de extrañar que aquellos que abogan por la justicia social llegaran a pensar que los miembros de los grupos marginados necesitan sentirse orgullosos de su propia identidad para poder hacer frente a la injusticia.
Pero, en las últimas décadas, lo que empezó como un sano aprecio por la cultura y el patrimonio de los grupos minoritarios se ha transformado en una contraproducente obsesión por la identidad grupal en todas sus formas. En poco tiempo ha surgido una nueva ideología que reprime el discurso, denigra la influencia mutua como apropiación cultural, niega que los miembros de grupos distintos puedan llegar a entenderse de veras, e insiste en que la forma en que los gobiernos tratan a sus ciudadanos ha de depender del color de su piel.
El autor cuenta en primera persona las operaciones que ha realizado desde mediados de los años 60, cuando terminó el servicio militar y fue reclutado para ser un agente de inteligencia. El protagonista es el mismo autor con diferentes nombres, según cada operación. Cuenta cómo ha participado en diferentes operaciones antiterroristas en la lucha contra ETA, cómo intentó convencer a miembros de ETA sin delitos de sangre para alejarles de la lucha armada, crearles una nueva identidad y enviarlos lejos de España.
Cómo se infiltró para conseguir información de alto nivel y evitar atentados. También cómo participó en una operación en el Vaticano para limpiar la corrupción de algunos cardenales y obispos.