Meet the artist whose majestic breaking wave sent ripples across the world. Hokusai (1760–1849) is not only one of the giants of Japanese art and a legend of the Edo period, but also significantly influenced Western modernism, whose prolific gamut of prints, illustrations, paintings, and beyond forms one of the most comprehensive oeuvres of ukiyo-e art and a benchmark of japonisme. His influence spread through Impressionism, Art Nouveau, and beyond, enrapturing the likes of Claude Monet, Berthe Morisot, Edgar Degas, Mary Cassatt, and Vincent van Gogh.
La obra maestra de Hokusai, el artista japonés más universal. ¡Descubre la colosal obra que supone la semilla de lo que hoy conocemos como manga! Por primera vez en edición completa y comentada, presentamos en dos grandes tomos los quince volúmenes de esta obra excepcional con más de 4000 imágenes: gran variedad de personajes, figuras en movimiento, animales, peces, árboles, plantas, flores, objetos de la vida cotidiana, arquitectura, paisajes, escenas humorísticas, el mundo sobrenatural y criaturas fabulosas. El Hokusai Manga es una enciclopedia visual del Japón de su tiempo imprescindible para conocer la cultura nipona. A lo largo de esta espectacular obra del artista japonés más célebre de todos los tiempos se representa todo tipo de personajes, seres vivos, objetos e incluso fantasmas y monstruos. No hay nada que no esté aquí dibujado. El Hokusai Manga gozó de gran popularidad en Japón y su éxito se extendió también a Europa, donde causó un gran impacto en artistas como Monet, Degas, Van Gogh, Toulouse-Lautrec, entre otros, y su influencia aún se deja sentir en la actualidad.
The impressionists were forever inspired by the sea, which Claude Monet considered “a wonderful teacher for landscape artists.” The movement’s penchant for plein air painting and its characteristic style, with delicate brushstrokes and incomparable color palettes, was perfectly suited to portrayals of the sea and its perpetual movement, from gently rippling waves to raging storms.
“Puedes quedarte con el universo mientras yo pueda tener Italia”, dijo una vez el compositor Giuseppe Verdi. Ya a mediados del siglo XIX, el lenguaje emotivo de Verdi apelaba a los sentimientos patrióticos de un emergente Estado nación. Después de décadas de lucha cruenta, el movimiento conocido como Risorgimento triunfó con la proclamación de la unificación de Italia en 1861, que juntó reinos y territorios dispares que hasta entonces habían sido gobernados por Austria, el reino de Cerdeña y los Estados Pontificios.
Hoy, la apelación de Verdi a Italia no sólo encuentra eco entre sus compatriotas, sino también entre millones de personas de todo el mundo que observan esta península con forma de bota cautivados por su luz, su arte y su sensualidad. Esta colección es un documento visual fascinante de la Italia de principios del siglo XX que reúne fotocromos y láminas antiguas en color.
De costa a costa, por escenarios de la Antigüedad clásica y del prodigioso Renacimiento, por los canales venecianos y a lo largo del colorido litoral amalfitano, cada una de estas evocadoras imágenes impresiona tanto por su claridad cromática como por su vívida evocación de tiempos pasados. Como si se tratara de un sueño encantado, caminamos por una plaza de San Marcos vacía y en penumbra, paseamos solos por el patio en sombras de la Galería de los Uffizi y nos cruzamos con unos pocos carros tirados por caballos frente al Panteón en Roma. En lugar de cámaras, guías y grupos de visitantes, encontramos a comerciantes y trabajadores, tranquilas escenas callejeras y barrios humildes. El hechizo de los escenarios históricos y el cálido encanto de la vida cotidiana se combinan y dan como resultado un magnífico retrato de un joven país que luchó por existir y se ganó los corazones del mundo entero.
Have you ever thought of citrus fruits as celestial bodies, angelically suspended in the sky? Perhaps not, but J. C. Volkamer (1644–1720) did―commissioning an extravagant and breathtaking series of large-sized copperplates representing citrons, lemons, and bitter oranges in surreal scenes of majesty and wonder.
Ordering plants by post mostly from Italy, Germany, North Africa, and even the Cape of Good Hope, the Nuremberg merchant Volkamer was a devotee of the fragrant and exotic citrus at a time when such fruits were still largely unknown north of the Alps. His garden came to contain a wide variety of specimens, and he became so obsessed with the fruits that he commissioned a team of copperplate engravers to create 256 plates of 170 varieties of citrus fruits, many depicted life size, published in a two-volume work. The first volume appeared in 1708, with the impressively lengthy title The Nuremberg Hesperides, or: A detailed description of the noble fruits of the citron, lemon and bitter orange; how these may be correctly planted, cared for and propagated in that and neighboring regions.