Los lienzos de Chagall se caracterizan por sus pinceladas vagas, sus colores profundos, su particular inclinación por el azul y un repertorio de tropos recurrentes entre los cuales figuran músicos, gallos, azoteas, flores y amantes que flotan en el aire. Rebosantes de encanto etéreo, sus composiciones solían estar plagadas de referencias complejas. En ellas combinó no solo los colores y las formas, sino también sus raíces judías con su experiencia parisiense, las expresiones de fe con los gestos de amor, los símbolos de esperanza con los testimonios del trauma.
Esta introducción clásica a la arquitectura está planteada a partir de dos enfoques claramente diferenciados y complementarios entre sí: uno temático, que aborda los elementos de la arquitectura, y otro de recorrido histórico, que ahonda en la historia y el significado de la arquitectura. La primera parte, dividida en ocho capítulos, afronta los conceptos básicos de la arquitectura, a los que Roth denomina elementos. La segunda parte se centra de manera didáctica y sistemática en la historia y el significado de la arquitectura. Roth recorre a lo largo de trece capítulos la historia de la arquitectura y el urbanismo. El prólogo de la edición española es de Josep María Montaner.
Las cautivadoras imágenes creadas por Frida Kahlo (1907-1954) son, en muchos sentidos, la manifestación de un trauma. Sufrió un accidente de tráfico casi mortal a los 18 años, numerosos problemas de salud, un matrimonio turbulento y varios abortos que le impidieron tener hijos y, sin embargo, supo transformar todas sus aflicciones en arte revolucionario.
En sus autorretratos reales y metafóricos, Kahlo contempla al espectador con una mirada audaz, negándose a ser una víctima pasiva y entrelazando símbolos de su experiencia en un híbrido lenguaje de vida surrealista: pelo, raíces, venas, enredaderas, tentáculos y trompas de Falopio. Muchas de sus obras también exploran los ideales políticos comunistas, que Kahlo compartía con Rivera. La artista describió sus cuadros como «lo más sincero que podía hacer para expresar lo que siento dentro y fuera de mi ser».
Este libro ofrece un amplio repaso de la obra de Kahlo, que descubre su inagotable determinación como artista y su importancia como pintora, icono feminista y pionera en la cultura latinoamericana.
Fundamentos del diseño es un volumen recopilatorio de algunos de los textos publicados por Wucius Wong. Contituye la primera parte y esboza las ideas, básicas, centrándose en las formas planas y abstractas.
The life of Antoni Gaudí (1852–1926) was full of complexity and contradictions. As a young man he joined the Catalonian nationalist movement and was critical of the church; toward the end of his life he devoted himself completely to the construction of one single spectacular church, La Sagrada Familia. In his youth, he courted a glamorous social life and the demeanor of a dandy. By the time of his death in a tram accident on the streets of Barcelona his clothes were so shabby passersby assumed he was a beggar.
Gaudí’s incomparable architecture channels much of this multifaceted intricacy. From the shimmering textures and skeletal forms of Casa Batlló to the Hispano-Arabic matrix of Casa Vicens, his work merged the influences of Orientalism, natural forms, new materials, and religious faith into a unique Modernista aesthetic. Today, his unique aesthetic enjoys global popularity and acclaim. His magnum opus, the Sagrada Familia, is the most-visited monument in Spain, and seven of his works are UNESCO World Heritage Sites.
Paul Gauguin (1848-1903) no estaba hecho para las finanzas. Tampoco duró mucho en la marina francesa, ni como vendedor de carpas en Copenhaugue porque no sabía hablar danés. Empezó a pintar en su tiempo libro en 1873. y en 1876 participó en el Salón de París. Tres años después, exponia junto a Pissarro, Degas y Monet. Vehemente y gran bebedor, Gauguin solía autoadjetivarse como «salvaje». Su íntima pero agitada amistad con el también temperamental Vincet van Gogh llegó a su clímax con un incidente violento en 1888, cuando Van Gogh se enfrentó supuestamente a Gauguin con una navaja de afeitar y más tarde se cortó la oreja. Poco después, tras completar una de sus obras maestras, La visión tras el sermón (1888), Gauguin se trasladó a Tahití con la intención de escaparse de «todo lo artificial y convencional» del mundo.