La situación que hemos vivido ha mostrado los descosidos del sistema educativo y ha puesto de manifiesto lo alejado que este se halla de la realidad. Se ha desvelado la inflexibilidad del currículo: es este el que ha de adaptarse a la realidad, no al revés. Estos meses, al hablar de educación, los verbos que más se han escuchado han sido examinar y evaluar. Es la vida la que nos está poniendo a prueba, y lo que tenemos que evaluar es el sistema. Así que, en lugar de buscar diferentes respuestas a las preguntas de siempre, quizá debamos cambiar las preguntas: ¿qué herramientas necesitan los niños y las niñas? ¿Qué carencias encontramos en la educación que hemos recibido? ¿Servirá lo que hemos vivido para reflexionar o volveremos a la educación prepandemia como si nada hubiera pasado? Tenemos que aprovechar este momento para replantearnos la educación que queremos: si hay algo que está claro, es que todo comienza en la educación.
Las reflexiones y experiencias de un profesor de secundaria para entender el triste devenir de la educación en España.
El escritor y profesor Damià Bardera nos ofrece un relato incisivo sobre las profundas carencias de un sistema educativo que ha perdido el rumbo. A medio camino entre la narración, el ensayo y el diario personal, este libro recoge el testimonio de un profesor de secundaria comprometido con el valor del conocimiento, que desenmascara, con humanidad y un afilado humor, las deficiencias, la retórica y las trampas de un sistema educativo inoperante, sostenido en la autocomplacencia y el engaño.
Este libro trata de aprendizajes, lenguajes y alfabetismos; también de cerebros y cuerpos; de modos de hablar, textos, medios de comunicación y comunidades. Son temas que habitualmente se estudian en diferentes e incomunicados departamentos académicos, sin embargo todos forman parte de un proceso interactivo: el desarrollo de los seres humanos.
Así, en un mundo fracturado por ideologías en conflicto, James Paul Gee nos insta a considerar un conjunto más amplio de ideas de disciplinas aparentemente no relacionadas para hacer viable una educación más relevante. Propone un marco de principios que pueden usarse para repensar la educación, específicamente los distintos alfabetismos, para preparar mejor un alumnado implicado en procesos colaborativos y para garantizar la paz y la sostenibilidad.
La Belleza en la Palabra es una contribución única para devolver la realidad al centro del aprendizaje. A los interrogantes ¿qué es una buena educación? o ¿para qué sirve?, Stratford Caldecott ensaya una respuesta arrojando una nueva luz sobre las tres artes del lenguaje. En esta maravillosa reformulación del Trivium se exploran la gramática, la dialéctica y la retórica en correspondencia con los actos de recordar, pensar y comunicar. Estos son los pasos fundamentales que todo estudiante (y todo aquel interesado) debe dar hacia la conversión del corazón y la mente, de modo que se pueda vivir en plenitud la búsqueda de la Verdad, el Bien y la Belleza. Si le preocupa el verdadero significado de la educación, este es el lugar por donde empezar. «En este libro perspicaz, Stratford Caldecott ha presentado una manera de entender la educación en un sentido que incluye la filosofía, la teología, las artes, la literatura, los estudios de la belleza y la verdad y lo que es bueno.
En esta nueva edición de La buena y la mala educación, Inger Enkvist revisa, corrige, actualiza y aumenta su libro estrella. Sus páginas recorren los distintos sistemas educativos imperantes principalmente en Occidente (sin dejar de mirar otras latitudes), y hacen un balance tanto de los aciertos como de los desaciertos del modelo de enseñanza predominante en países como Francia, Finlandia, Estados Unidos, Japón, China, entre otros. Enkvist ha introducido un capítulo en el que hace un acercamiento a las nuevas tecnologías, la Inteligencia Artificial, la hiperactividad de los alumnos, la dislexia, el TDAH, las diferencias entre los alumnos y las alumnas, sin perder de vista el punto neurálgico de su trabajo: que la lengua y la lectura es lo central en la educación, que el esfuerzo del alumno es fundamental y que la familia tiene un papel clave en el proceso de aprendizaje de los niños y jóvenes.
La educación debe empezar por el principio. Si la ciudadanía legal comienza, en nuestro país, a los dieciocho años, la ciudadanía "educativa" debe empezar mucho antes. Para ello es necesario que las propuestas concretas de acción cívico-social en el aula partan de una amplia reflexión pedagógica que favorezca un clima de ciudadanía en los centros escolares. Una reflexión que permita a los educadores profesionalizarse en la función comprensiva, como mediadores e intérpretes, de los acontecimientos cívicos. La educación cívico-social no debe acentuar el papel de estudiantes o alumnos, sino el de aprendices de la ciudadanía democrática. Este libro pretende colaborar en esta dirección considerando, principalmente, las posibilidades de la educación cívico-social en la educación infantil. ¿Cómo puede el educador contribuir a la formación cívica? ¿Cómo se puede comprender y aplicar el principio de interdependencia humana en la educación infantil? El objetivo cívico-social de que los alumnos adopten críticamente los valores democráticos ¿se puede lograr en la educación infantil? ¿Cuáles son los itinerarios de formación de los educadores para que contribuyan a la formación crítica de sus alumnos? A estos y otros interrogantes trataremos de dar aquí respuesta.