El franquismo nunca quiso olvidar la guerra civil y, desde el inicio de la dictadura, ese recuerdo se concretó en miles de monumentos erigidos en pueblos y ciudades de todo el país. Bajo el control de las autoridades, el mito de los «caídos por Dios y por España» fijó la dicotomía entre los buenos y los malos españoles, sometió y unificó la memoria a unos fines políticos partidistas y nacionalizadores, enalteció y legitimó al dictador, determinó el espacio público e incluso los materiales que utilizar, y estableció en el mausoleo del Cuelgamuros su ideal estético, político e ideológico. A través de una ingente y diversa documentación, el historiador Miguel Ángel del Arco Blanco reconstruye tanto la historia concreta de aquellos monumentos diseminados por toda la geografía, como su papel en la propagandística y manipuladora memoria franquista sobre la guerra civil, cuyos vestigios —físicos e ideológicos— han condicionado el relato, el recuerdo y el paisaje de la historia contemporánea de España.
Cruces de memoria y olvido extiende su cronología hasta el presente, para analizar la gestión de los monumentos —desde la demolición, resignificación o conservación de las cruces locales al icónico Valle de los Caídos— y para examinar las llamadas «batallas por la memoria», donde a menudo se contraponen criterios políticos, ideológicos e historiográficos. Y es que, como nos recuerda su autor, «es esencial que las democracias no inhiban y propugnen una memoria plural sobre el pasado traumático que a todos nos hiere. Es el modo de dignificar la memoria de las víctimas e integrar y asumir el dolor que duerme en él».
Estos Cuadernos de Rusia, la obra cumbre de la literatura memorialística sobre la División Azul, los redactó Dionisio Ridruejo entre otoño de 1942 y primavera de 1943, desde el confinamiento en Ronda, a su vuelta del frente ruso. Editados de forma póstuma a finales de los años 70 del siglo pasado, ahora cobran nueva luz en esta edición crítica y definitiva, a cargo del historiador Xose M. Núñez Seixas, cuando su figura ha quedado ya situada sin vacilaciones en la historia intelectual y política española del siglo xx.
No tengas duda: cualquier tiempo pasado fue anterior. Y Nieves Concostrina vuelve para contárnoslo, siempre desde una perspectiva irónica, muy personal y muy única.
Tras el impresionante éxito de Pretérito imperfecto ─50.000 ejemplares vendidos─, nos regala ahora una aguda narración que da otra vuelta de tuerca a la Historia, mostrándonos la cara y cruz de los acontecimientos por los que han transitado emperatrices, generales, políticos, estrategas, papas, mujeres y hombres de toda condición.
Un libro para conocer desde por qué los campechanos salen rana hasta qué pinta dios en un BOE del siglo XXI.
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Gabriel fue uno de tantos hombres a los que la guerra civil robó la juventud. En 1937 fue capturado por soldados nacionales, encarcelado y juzgado por «adhesión a la rebelión» con los testimonios de ocho vecinos de su pueblo. El fiscal solicitó para él la pena de muerte y terminó condenado a treinta años de prisión, de los que cumplió cuatro y algunos meses en condiciones infrahumanas.
En 1941 recuperó la libertad vigilada por el nuevo régimen y regresó a casa en silencio, confinando los recuerdos más oscuros de su encierro entre las páginas de un diario de tapas marrones. Mientras en España empezaban a soplar vientos de cambio, Gabriel avivaba los rescoldos de su memoria para que su sufrimiento y el de tantos otros como él no quedaran reducidos a cenizas y borrados para siempre de la Historia.
Entre los primeros pobladores de la península Ibérica y la abdicación del rey Juan Carlos I existe un trecho de más de un millón de años. En Deja que te cuente la historia de España descubriremos algunos de los hechos más relevantes, las fechas más decisivas y los personajes más determinantes; sin olvidar al pueblo, tantas veces silenciado.