Jardinosofía nos muestra los jardines como la manera de explicar y comprender el mundo, y su evolución desde que el ser humano decidió «domesticar» a la naturaleza.
Desde los jardines colgantes de Babilonia hasta los huertos ecológicos de las «guerrillas urbanas», el jardín ha sido un reflejo de la sociedad.
Quien tiene la suerte de contar con un trozo de verde alrededor de su casa se enfrenta a una decisión complicada: ¿Vallarlo? ¿Decorarlo con una línea de setos perfectamente recortados? ¿Sentarse allí a mirar el horizonte pensando en la inmensidad del cosmos?
Y parecidas preguntas se hacían ya los filósofos presocráticos, los decadentes franceses versallescos y el primer misántropo que se fue a vivir a unas ruinas en medio de un bosque.
Jerusalén es, a la vez, la capital de un poder político, objetivo de mil batallas, conquistas y destrucciones a lo largo de los siglos, y la ciudad santa de tres religiones: el lugar destinado a ser el escenario del Juicio Final profetizado por el Apocalipsis. Simon Sebag Montefiore ha logrado el prodigio de evocar en estas páginas sus tres mil años de historia, contados a través de las vidas de quienes los protagonizaron, en una nómina que incluye reyes, políticos, conquistadores o profetas, de Salomón a Lawrence de Arabia, pasando por Abraham, Jesús o Mahoma, por Saladino, los cruzados, Suleimán el Magnífico o Winston Churchill, sin olvidar a la infinidad de hombres y mujeres comunes que han vivido, amado, sufrido o luchado en sus calles.
Esta iniciación a la Cristología tiene la finalidad de facilitar a un amplio círculo de personas un mayor conocimiento de la maravillosa riqueza y profundidad del misterio de Cristo: la primera parte analiza su persona en cuanto hombre y en cuanto Dios. La segunda, su obra redentora. La centralidad de Jesucristo en la vida de todo cristiano hace muy conveniente la lectura y estudio de los fundamentos de la Cristología.