«Tareas es la destilación de la asombrosa escritura de Geoff Dyer, que todos hemos aprendido a anhelar; un estilo capaz de deleitarnos, de conmovernos y de educarnos página a página. Lo considero un escritor irresistible».Richard Ford
Hijo único de una camarera y de un obrero de la industria metalúrgica, Geoff Dyer creció en un mundo marcado por el recuerdo de las penurias de la posguerra. Pero en estas memorias, lejos de contar una historia de superación en tiempos de crisis, celebra su infancia y su adolescencia, las oportunidades que aquella época le ofreció y las señales que lo llevaron a ser escritor.
Durante su etapa en primaria, descubre las delicias táctiles del modelismo, la temporada de batallas de castañas o la propagación de verrugas en las piscinas. Luego llegan otras primeras veces -con las chicas, la cerveza o la literatura-, y su pasión por Shakespeare o por el rock progresivo; una adolescencia convulsa entre pubs, citas torpes y algún que otro puñetazo que lo conducirá a las puertas de Oxford, donde por primera vez intuirá que ese pequeño trayecto de 65 kilómetros por la A40 desde Cheltenham va a cambiar drásticamente la trayectoria de su vida.
La pasión amorosa observada con lucidez por una de las autoras francesas más reconocidas de la actualidad.
«A partir del mes de septiembre del año pasado, no hice otra cosa que esperar a un hombre: que me llamara y que viniera a verme»; así empieza la historia sobre la pasión de una mujer culta, inteligente, económicamente independiente, divorciada y con hijos ya mayores, que pierde la cabeza por un diplomático de un país del Este «que cultiva su parecido con Alain Delon» y siente especial debilidad por la buena ropa y los coches aparatosos. Si el tema que da lugar a esta novela es aparentemente trivial, no lo es en absoluto la vida que lo alienta. Muy pocas veces antes se había hablado con tan descarnado descaro, por ejemplo, del sexo masculino o del deseo que idiotiza, que trastoca. La escritura aséptica y desnuda de Annie Ernaux consigue introducirnos, con la precisión de un entomólogo que observa un insecto, en el febril, extasiado y devastador desvarío que cualquier mujer ―¿y cualquier hombre?―, en cualquier lugar del mundo, ha experimentado sin duda al menos una vez en su vida.
Mafalda, la irreverente niña que ha deleitado a generaciones con su visión humorística del mundo en que vivimos, es una de las más ilustres feministas de nuestra época.
Cincuenta años después de su nacimiento, cuando movimientos como Time's Up o #MeToo han dado eco a mujeres de todo el mundo y la luchapor los derechos de las mujeres está más que nunca en el candelero, su lectura del mundo sigue en plena vigencia. Las viñetas del genial Quino adquieren hoy una fuerza extraordinaria y nos ayudan a tomar conciencia del camino recorrido y por recorrer para conseguir la igualdad de género.
La construcción de los Estados del hemisferio sur se sostiene sobre una pregunta urgente: ¿sobre qué violencias edificaron su prosperidad? El exterminio, la esclavitud y el silenciamiento de los pueblos originarios atraviesan las tramas nacionales que recorren J. M. Coetzee y F. M. Siccardi, trazando una inédita línea de reflexión Sur-Sur. Entre el ensayo y la literatura, los autores entrecruzan memorias personales y narraciones históricas que impugnan los relatos heroicos de fundación nacional y restituyen la palabra de las voces borradas.Coetzee examina la violencia ejercida contra los pueblos khoi y san en Sudáfrica, el genocidio perpetrado por el Imperio alemán en Namibia a comienzos del siglo XX y la persecución sistemática de los pueblos aborígenes australianos. Siccardi recorre la historia de la violencia colonial en la Pampa y la Patagonia argentinas, desde mediados del siglo XVIII hasta la llamada Conquista del Desierto, y muestra cómo el Estado y sus imaginarios se forjaron sobre la exclusión indígena.
Un mal salvaje desnuda el pasado colonial del sur global y las violencias que siguen organizando el presente
Harta de la intolerancia, de que el mundo esté «manejado con los pies» y de que no haya manera de que los humanos nos pongamos de acuerdo, y convencida de que ella es tan ciudadana como la que más, Mafalda despliega lo mejor de sí misma en el análisis crítico de la realidad política y social que la circunda.
Cuando nos salimos del camino marcado, las distancias con quienes nos rodean a veces son insuperables.
En abril de 1967, la autora y protagonista, por entonces joven aspirante a profesora de secundaria, supera el examen de capacitación en un liceo de Lyon para orgullo (y recelo) de su padre, antiguo obrero que, procedente del medio rural y tras trabajar duramente, ha acabado convertido en propietario de un pequeño comercio en las provincias. Para ese padre, todo eso significa otro paso adelante en su difícil ascenso social; sin embargo, poco le dura esta satisfacción, ya que fallece dos meses después. Padre e hija han traspasado sus respectivos «lugares» dentro de la sociedad. Pero se han mirado entre sí con suspicacia, y la distancia entre ambos ha ido tornándose cada vez más dolorosa.
El lugar se centra, pues, no sólo en los complejos y prejuicios, los usos y las normas de comportamiento de un segmento social de límites difusos, cuyo espejo es la culta y educada burguesía urbana, sino también en la dificultad de habitar en un espacio propio dentro de la sociedad.
Una mujer ante una sociedad en la que el aborto es un tabú (y un delito).
En octubre de 1963, cuando Annie Ernaux se halla en Ruán estudiando filología, descubre que está embarazada. Desde el primer momento no le cabe la menor duda de que no quiere tener esa criatura no deseada. En una sociedad en la que se penaliza el aborto con prisión y multa, se encuentra sola; hasta su pareja se desentiende del asunto. Además del desamparo y la discriminación por parte de una sociedad que le vuelve la espalda, queda la lucha frente al profundo horror y dolor de un aborto clandestino.
Una escena familiar, y sus consecuencias perturbadoras, diseccionadas por la autora que ha hecho de su vida materia literaria.
En 1952, cuando Annie Ernaux tenía doce años, su padre quiso matar a su madre un domingo de junio, a primera hora de la tarde. Años después, esa escena se le presenta a la autora tan diáfanamente cruel como el día en que la vivió. Como en tantas otras familias, sus padres, que se odian entre sí, adoran en cambio a la niña, por lo que, mientras pasan los días y el olvido invade el hogar, el recuerdo de aquel domingo parece convertirse en un mal sueño. Sin embargo esa escena cambió para siempre a la autora: aquella niña y su familia «habían dejado de ser gente decente», y todo había pasado a ser vergonzoso. Annie Ernaux recorre desde los códigos de conducta y las normas sociales que imperaban en su entorno, hasta las noticias del momento, las expresiones más usadas o el temor que infundían las grandes ciudades, para calibrar con exactitud hasta qué punto lo ocurrido la hicieron sentirse indigna.
En plena dictadura chilena, un angustiado hombre llega a las oficinas de una revista de oposición. Es un agente de la policía secreta. Quiero hablar, dice, y una periodista prende su grabadora para escuchar un testimonio que abrirá las puertas de una dimensión hasta entonces desconocida. Siguiendo la hebra de esta escena real, Nona Fernández activa los mecanismos de la imaginación para acceder a aquellos rincones a los que la memoria y los archivos no han podido llegar.
Confrontando su propia experiencia con los relatos del hombre que torturaba, la narradora entra en las vidas de los protagonistas de ese testimonio ominoso: un padre que es detenido mientras lleva a sus hijos al colegio, un prisionero que cree ver una nave espacial que llega a su rescate, un niño que cambia de nombres y de vidas hasta ser testigo de una masacre, entre otros.
Clarissa Dalloway se prepara para dar una fiesta. Eso es todo. Y, sin embargo, eso lo es todo. Porque en esa jornada aparentemente trivial se condensan años de renuncias, recuerdos, decisiones que marcaron destinos, ecos de guerras y vidas que se cruzan sin tocarse. Woolf construye una sinfonía de voces interiores que se entrelazan con el rumor de Londres, creando un retrato de lo humano con una belleza conmovedora y brutal. Imprescindible.