Alicia en el país de las maravillas traspasa el umbral que separa la realidad del sueño y se adentra en un territorio sin leyes ni normas donde todo es posible. Triunfo de la imaginación y del ingenio, esta narración recrea un mundo de escenarios y criaturas insólitos, y pone en entredicho todos y cada uno de los postulados lógicos del mundo convencional.
Este volumen presenta, junto a la traducción magistral de Luis Maristany y las láminas clásicas de John Tenniel, una nueva edición de Las aventuras subterráneas de Alicia, la obra seminal que el reverendo Dodgson -Lewis Carroll era su seudónimo- escribió e ilustró a mano para Alice Liddell en 1864. Cierra el tomo Alicia para los pequeños, la adaptación infantil que el propio autor hizo de su propia obra en 1890.
Jane Austen ocupó un lugar preminente en la literatura británica. La elegancia estilística de su prosa, su ironía y su perspicacia para el retrato social convierten sus obras en una referencia ineludible de la literatura del siglo XIX. Orgullo y prejuicio, su novela más conocida, narra cómo Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy se enfrentan a sus prejuicios movidos por el amor que, contra pronóstico, surge entre ellos
¿Quién escribió Sentido y sensibilidad? ¿Lo hizo Jane Austen, una dama, a secas, sin nombre ni apellido, una dama sumamente culta y aguda que sabe bien cómo vive la aristocracia terrateniente, que conoce los rituales de la burguesía londinense, a quien le consta hasta qué punto el mundo es inestable y cómo todo cambia a despecho del sentido y en el tumulto de la sensibilidad?
1984 se erigió en uno de mis libros predilectos [...] la novela describe la vigilancia permanente, la imposibilidad de hablar abiertamente con nadie, la acechante y ominosa figura del Gran Hermano, la necesidad del régimen de contar con enemigos y guerras (por ficticios que sean) que se utilizan para aterrorizar a la gente y unirla en el odio, los eslóganes ofuscadores, las distorsiones del lenguaje, la destrucción de lo que en verdad ha ocurrido arrojando hasta el menor rastro por un «agujero del recuerdo»…; todo ello me impresionó. Permítanme reformular esto último: me lanzó a un agujero de terror.
Jane Austen empezó a escribir Orgullo y prejuicio cuando tenía apenas veinte años, pero no la publicaría hasta diecisiete años más tarde, en 1813. Considerada una de las primeras comedias románticas de la historia de la literatura, los enredos y malentendidos se entrelazan con un perspicaz análisis de la sociedad inglesa cargado de ironía e ingenio. La señora Bennet busca asegurarles un futuro próspero a sus cinco hijas por medio de un buen casamiento. La segunda hija, Lizzy, tiene muy claro que entre sus pretendientes no va a estar Fitzwilliam Darcy, el hombre más arrogante y engreído que ha conocido jamás.
Dedicado a su mujer Matilde Urrutia, este libro contiene algunos de los versos más genuinos y bellos de la poesía universal. Pablo Neruda constituye una de las cotas más altas de nuestra tradición poética. Prólogo de Elvira Sastre. Texto de los poemas revisado i definitivo.
Cúspide, desde la perspectiva de la plenitud de la edad, de la poesía amorosa nerudiana, estos Cien sonetos de amor sorprenden ante todo por el contraste entre la palpitación de la palabra y la imagen y la deliberada elección de una desnudez que rehúye los prestigios sonoros o constructivos del soneto clásico.
«Con mucha humildad ―escribe Neruda―, hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia», que contrapone a las «rimas que sonaron como platería, cristal o cañonazo» de los poetas que anteriormente abordaron el soneto. Del mismo modo, es evitado el principio del mantenimiento de un patrón métrico y rítmico invariable, y, más aún, la estructura silogística y simétrica en la exposición de lo contenido en cuartetos y tercetos. Pero este despojamiento voluntario es un medio para dejar expedita la más soberana libertad en la visión: se conquista una nueva y poderosa cohesión, la de una palabra de tierra, agua, aire y llama, la de una voz que es el metal y el elemento y oye el latido de un mundo en el latido del cuerpo amado.
A principios de siglo, G. K. Chesterton se veía envuelto en una (nueva) polémica: la clase intelectual se decía cansada de oírlo criticar las líneas de pensamiento de los demás y no oír nunca la suya. La respuesta no se hizo esperar y en 1908 surgió Ortodoxia, una obra que disecciona la posibilidad de creer. Construida según el principio de un acertijo y su solución, el resultado es un delicioso texto literario, minado de reflexiones agudas, curiosas o divertidas. Este es quizá el mejor y más representativo ensayo de quien fue conocido como Príncipe de las Paradojas.
La publicación de la Comedia de Calisto y Melibea (pues ese fue su título original) en 1499 supone la superación definitiva de la tradición literaria medieval. Calisto ama a Melibea, pero su amor no es correspondido. Su criado Sempronio le recomienda los servicios de Celestina, una alcahueta experta en hechizos del corazón cuyas malas artes acabarán provocando resultados trágicos. Una obra con un supuesto fin moralizante que queda eclipsado por el retrato magistral de unos personajes muy humanos. Una de las historias de amor más conmovedoras jamás escritas, y piedra fundacional de la literatura española moderna, que ofrecemos al lector en una rica edición anotada.
Emma Woodhouse es la joven más influyente del apacible pueblo de Highbury, donde vive con su padre. Por su condición de rica
heredera, está firmemente decidida a no casarse nunca, aunque se divierte ejerciendo de casamentera entre su círculo de amigos y conocidos. Esa afición provoca una serie de malentendidos y situaciones embarazosas que convierten esta obra en un excelente retrato de la Inglaterra rural del siglo XIX, así como en una divertida comedia de enredo amoroso que, dos siglos después de su aparición, sigue deleitando a los lectores.
Estas páginas traen, entre fogones y pupitres, con las manos en la pluma y en la masa, a grandes autores como Charles Dickens, Charlotte Brontë, E. T. A. Hoffmann, Louisa May Alcott o Emilia Pardo Bazán. Literatura y gastronomía se dan la mano en esta antología navideña y ofrecen un verdadero regalo para el paladar y la imaginación.
Conforman este suculento menú exquisitos relatos y selectos pasajes de obras clásicas que nos invitan a saborear la Navidad con los manjares típicos descritos entre sus líneas, de los que esta colección recopila las recetas, dando forma —y excelentes aromas y sabores— a un libro que hará las delicias de los comensales más cultivados y de los lectores más sibaritas.