Hollywood, 1967-1971: años de vértigo y exceso donde artistas, estrellas de cine, músicos y camellos compartían escenarios y ambiciones. En el centro de ese torbellino, dos escritoras marcaron el pulso de una época: Eve Babitz, ahijada de Igor Stravinsky, musa insolente que posó desnuda frente a Marcel Duchamp y fue amante de Jim Morrison, y Joan Didion, un misterio tras sus gafas oscuras y su expresión impenetrable. Entre ambas se forjó una relación compleja, fascinante y peligrosa: amistad, rivalidad, espejo y abismo.
Con una prosa incisiva y vibrante, Lili Anolik reconstruye la relación entre dos mujeres que cambiaron la manera de ver Los Ángeles y de entender la escritura. El resultado es una carta de amor en forma de doble biografía. El modo más original y electrizante de acceder a los universos literarios de Didion y Babitz, y de abrir, como quien fuerza un cajón cerrado con candado, la intimidad de Didion, para revelar al fin el enigma que envuelve su figura.
Entre 1949 y 1952, Rumanía se vio sumida en el horror de la primera oleada de represión comunista. Miles de personas fueron víctimas de encarcelamientos, torturas y asesinatos en nombre de la «dictadura del proletariado». En el mapa del gulag rumano, el centro penitenciario de Piteşti ocupa un lugar especialmente siniestro. Sus reclusos fueron sometidos a un monstruoso experimento de «reeducación» a través de la «autocrítica radical» y la tortura recíproca. El objetivo no era otro que convertirlos en una masa informe e infrahumana, para modelar al «hombre nuevo», un clon poshistórico al servicio de la distopía comunista. Este es el primer testimonio de una de las víctimas de Piteşti, una desgarradora historia de supervivencia que a la vez sirve como llamada a la reflexión y a la memoria: un recordatorio imperecedero de las atrocidades que puede cometer la humanidad cuando se ve arrastrada por dogmas totalitarios.
Mucha gente tiene la impresión errónea de que entrenar es difícil y requiere mucho tiempo, pero con las sentadillas especiales diseñadas por Shinji Sakazume, entrenador acreditado por la NSCA con décadas de experiencia, conseguirás resultados con poco esfuerzo.
Con el método adecuado, incluso las personas más ocupadas pueden ejercitar todo el cuerpo. Este libro te permitirá aprender cómo funcionan tu estructura muscular, la grasa corporal y el metabolismo mediante una guía gráfica, simple y clara para que puedas sacarle partido a tu cuerpo desde el primer segundo.
Caemos durante varios segundos, muchos más de los que esperaba. Por fin, me estrello contra el suelo. Eric cae sobre mí, todavía gritando. Miro a mi alrededor y le doy un empujón suave para que se quite de encima.
Se suponía que era una misión sencilla, casi aburrida. Colarme en un museo para robar una reliquia mágica es pan comido. Pero algo debe haber salido mal, porque antes estábamos dentro de un edificio y ahora nos encontramos en plena naturaleza. Además, antes era de noche y ahora apenas está anocheciendo. ¿Cómo es posible? ¿Dónde estamos?
—¡Qué fuerte! Creo que ya sé lo que ha pasado —dice Eric con los ojos muy abiertos—. Hemos viajado en el tiempo.
Clay Johnson tiene un cuerpo de infarto y una sonrisa que te detiene el corazón. Hasta que su novia rompió con él, era el jugador más majo del equipo de fútbol universitario del que soy coordinadora de Relaciones Públicas.
Cuando Clay me pilla derrumbándome frente al tío que me gusta, se encarga de tramar un plan absurdo: fingir que estamos juntos para ponerlo celoso a él y a su propia ex.
Sin embargo, conforme pasamos más tiempo juntos, más me cuesta distinguir lo falso de lo real y ya no puedo negar el modo en que mi cuerpo reacciona cada vez que me toca.
Pusimos unas reglas claras. Establecimos límites. Pero dicen que las reglas se hicieron para romperse. Y, al parecer, los corazones también.
Enciclopedia de la ignominia, álbum de personajes innobles, animalario de tipos indignos, como una manada de seres solo medio humanos y, por ello mismo, demasiado humanos, El bestiario de Michel Foucault es todo lo contrario a una leyenda dorada que exaltara los nombres propios de santos. El filósofo deja el protagonismo a sus criaturas extrañas, a sus muchos vástagos monstruosos: el delincuente y la histérica, el pederasta y la bruja, el pastor, el miserable, el perverso y el bárbaro, la puta y el estoico, y, así, hasta treinta y dos semblantes sombríos, insignificantes algunos, turbios otros, grises y nocturnos todos.