Este ensayo interpreta la obra de H-G. Gadamer (1900-2002) poniendo en práctica una comprensión, entendida como interpretación y aplicación desde el propio horizonte que se desplaza a otros para actualizarlos en una nueva situación y para ampliarse.
Tanto el título como la cita inicial de Weber con la que se inicia dan cuenta de su tesis fundamental, la cual no solo actúa como hilo conductor de la progresiva explicitación de la filosofía gadameriana, sino también como núcleo de la concepción de la filosofía de la propia autora. La búsqueda de la verdad teórico-práctica es una de sus tareas, así como uno de los principales temas de toda la historia de la filosofía y un fin ineludible de toda vida racional, pues la racionalidad es la otra cara de la verdad, y es la vida la que actúa como horizonte de la pregunta por la verdad y de la orientación hacia la misma. Esta investigación se suma a ellas haciendo dialogar a Gadamer con la fenomenología en la que se formó -fundamentalmente con la de Husserl-, con la Escuela de Frankfurt, con otras nociones de verdad y con sus críticas. Ni en este filósofo ni en este trabajo encontrará el lector una teoría de la verdad, pero sí una concepción de la misma en relación con la comprensión, el lenguaje, la historia y el ser.
El primer amor nunca se olvida. Vladímir Petróvich nunca imaginó que aquel verano cambiaría su vida. A los dieciséis años, se enamora perdidamente de Zinaída Aleksándrovna, una joven princesa tan fascinante como imprevisible. Entre juegos, confidencias y silencios cargados de emoción, el adolescente descubrirá la dulzura y la crueldad del amor, y aprenderá que crecer significa también perder algo de sí mismo. Publicada en 1860, "Primer amor" es una de las novelas más bellas y conmovedoras de Iván Turguénev. Una historia íntima y delicada que captura la esencia de la juventud y la intensidad de los sentimientos que nos marcan para siempre. Una joya de la literatura rusa que sigue conquistando corazones generación tras generación.
Hubo un tiempo en el que los mortales miraban a la Luna, al mar y las montañas... y no veían solo naturaleza. Veían dioses, gigantes, criaturas fabulosas y destinos inevitables. Puede que hoy nuestras creencias sean diferentes, pero la mitología sigue ahí. En los días de la semana, en las películas y series, en los videojuegos, en los libros y en la música. Thor, Freya o Gandalf nunca se fueron, solo cambiaron de forma.
Este libro habla de ellos, y de aquellos hombres y mujeres que creyeron en su existencia: granjeros, comerciantes o guerreros vikingos que dejaron una huella profunda en la historia de Europa.
No importa si eres un apasionado del mundo nórdico o estás empezando a conocerlo: @Helanyah, la profe de los dioses, lo narra a través de un lenguaje cercano y fácil, como si estuvieras escuchándola al calor del hogar... Con el único el deseo de que aprendas, disfrutes y compruebes que, aunque creas que los mitos son cosa del pasado, en realidad siempre nos han acompañado.
Ignacio Martínez de Pisón fue niño en el Logroño de los sesenta, muchacho en la Zaragoza de los setenta y aprendiz de novelista en la Barcelona de los ochenta. La primera parte de su vida es la de un chico cualquiera, nacido en el seno de una familia feliz hasta la temprana muerte de su padre; años cruciales de los que se nutre su mundo literario.
Este es el apasionante retrato de formación de uno de los autores más sólidos de nuestra narrativa, unas memorias literarias que reflejan los profundos cambios vividos por la sociedad española, que en muy poco tiempo pasa de una rancia dictadura a una democracia consolidada que se integra en Europa.
«El lector de Ropa de casa se encontrará con el retrato de un joven más bien corriente, ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, ni bueno ni malo, pero dotado, eso sí, del don de saber contar historias. Mi idea precisamente era aprovechar ese don para contarme. Para contarme y, sobre todo, para contar una época», Ignacio Martínez de Pisón
Considerado el padre del realismo ruso y a la vez el precursor más genial del absurdo moderno, Nikolái Gógol (1809-1852) dinamitó las convenciones literarias del siglo xix. Su obra es el puente fundamental por el que transitaron después autores como Dostoievski, Bulgákov o el propio Kafka. Esta edición –que reúne la totalidad de su narrativa breve abarca desde el folclore colorista y demoníaco de sus primeros ciclos ucranianos (Veladas en el caserío cerca de Dikanka y Mírgorod), hasta las alucinadas estampas urbanas de sus relatos petersburgueses. El lector encontrará aquí obras maestras universales como «Tarás Bulba», «La Avenida Nevski», «La nariz» o «Diario de un loco», junto a piezas imprescindibles como «El retrato» o «El Vii» –donde el terror y la sátira se dan la mano–, así como una sección dedicada a todos aquellos textos dispersos o inconclusos, voluntaria o involuntariamente, a su muerte. La escritura de Gógol, capaz de transitar en un mismo párrafo de la risa incontenible al horror existencial, disecciona la burocracia, la corrupción moral y la pequeñez humana con una agudeza visual sin precedentes. Gógol es el inventor de un realismo grotesco donde lo sobrenatural irrumpe con naturalidad en la grisura cotidiana, y este es un volumen esencial para comprender el origen de la literatura moderna.
Baltimore. Ferguson. Tottenham. Clichy-sous-Bois. Oakland. Nuestra época se ha convertido en una «era de disturbios». En este libro, Joshua Clover, aborda la problemática de los disturbios desafiando la caracterización convencional por parte del marxismo de estos como apolíticos o espontáneos. A lo largo del texto, Clover presenta una reflexión teórica sobre el disturbio como una forma concreta de lucha de clases a lo largo de la historia y utiliza la dialéctica del disturbio y la huelga para reescribir la historia de la acumulación de capital. La hipótesis que se plantea en este análisis es que los disturbios constituían la principal forma de lucha en los siglos XVII y XVIII, pero que fueron suplantados por las célebres huelgas y protestas obreras de finales del siglo XIX y principios del XX. A partir de los años setenta, hemos asistido a un retorno de los disturbios, que desde entonces se han visto transformados por las coordenadas de raza y clase.