¿Quiénes seremos? ¿Qué clase de personas seremos tras estos días, después de haber visto lo que hemos visto? ¿Desde qué punto se podrá empezar de nuevo tras la destrucción y la aniquilación de tantas y tantas cosas en las que creíamos y de las que estábamos seguros?
Durante años, David Grossman ha comentado en los medios «la situación» entre Israel y Palestina. Sin embargo, tras el horrible atentadoterrorista del 7 de octubre de 2023 y los acontecimientos posteriores, ¿se puede hacer algo que no sea expresar desesperación? El escritor israelí, histórico defensor de la coexistencia pacífica entre ambos territorios, publicó dos días después del ataque un texto en el que analizaba cómo se pudo llegar tan lejos. El ensayo, que abre este libro, ya es un texto de referencia, y plantea cuestiones tan necesarias como: ¿Por qué ha ocurrido esta masacre en suelo israelí? ¿Por qué el gobierno de Netanyahu, abducido por sus escándalos, ha perdido de vista a los palestinos de Gaza? ¿Quiénes serán los israelíes después de la tragedia?
El principe, primer texto donde se fundamenta y legitima teóricamente el Estado moderno, fue escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513, cuando su autor se hallaba refugiado y exiliado en su finca de San Casciano. Angustiado ante la crisis política italiana, Maquiavelo intenta en El príncipe ofrecer un diagnóstica y una salida: el nuevo principe será capaz de establecer el orden nuevo. El texto es ási una especie de manifiesto donde, desde la ciencia política, se pretende
impulsar a la acción y transformar el rumbo desgraciado de los acontecimientos.
Nuestro mundo parece haber entrado en ebullición. Varios populismos autoritarios han accedido al poder en países como la India, Polonia o Estados Unidos. Y como aquí nos muestra Yascha Mounk, es muy posible que, de resultas de ello, la democracia misma esté corriendo un grave peligro.
El pueblo contra la democracia es el primer libro que va más allá de la mera descripción del fenómeno del ascenso del populismo. Con un lenguaje claro y llano, describe cómo hemos llegado a esta situación, pero también hacia dónde deberíamos encaminarnos a partir de aquí. Tenemos muy poco tiempo que perder: esta podría ser nuestra última oportunidad de salvar a la democracia.
A inicios del siglo XX, en la apacible y neutral Suiza, convivieron dos grupos revolucionarios: los primeros -bajo la férula de Lenin- se proponían transformar la sociedad, la economía y la política; los segundos -agrupados en el dadaísmo- se preparaban para alterar las mentes, las costumbres, los valores y la forma de vivir de las personas. ¿Cuáles fueron los desenlaces de esas revoluciones? La socialista se derrumbó en los años ochenta tras la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética. La segunda, la de las vanguardias, se enfrentó a un destino paradójico: a pesar de que cada una de las batallas utópicas condujo a la derrota, sus acciones lograron imponerse y ganar adeptos.
Carlos Granés ofrece al lector el recuento de las corrientes vanguardistas (desde la irrupción de Marinetti y el futurismo hasta los «jóvenes indignados» de España) y sus protagonistas, y se adentra en los distintos espacios donde se han hecho presentes: las artes plásticas -con Duchamp a la cabeza-, la literatura -desde el dadá hasta los beats y obras más recientes-, las propuestas educativas -como Black Mountain College-, la música experimental y «popular» -como ocurre con los trabajos de John Cage y de los Sex Pistols- e, incluso, en algunos movimientos sociales como el hippismo y análisis sociológicos como el situacionismo.
La revolución y la invitación a vivir la vida como si fuera una eterna fiesta, una soireé turbulenta y excitante, son los temas que explora el autor de El puño invisible, además del impacto de las vanguardias en sociedades cada vez más ávidas de experiencias fuertes, espectáculos emocionantes, aventuras transgresoras y actitudes rebeldes.